Club de los Lunes. Estamos leyendo….

17 febrero, 2011

… La sima

José María Merino

Fidel regresa al pueblo que conoció en su niñez para redactar su tesis sobre la primera guerra carlista y asistir a la exhumación de los restos de un grupo de personas presuntamente arrojadas a una sima durante la Guerra Civil. El interés objetivo de ambos propósitos se ve pronto influenciado por un torrente de recuerdos: la pérdida de sus padres, la convivencia con sus primos, los devastadores efectos del primer amor…

La soledad no será propicia al trabajo académico sino a la elaboración de una suerte de diario en el que se entrelazan los sucesos cotidianos, la evocación de su vida y variadas consideraciones políticas e históricas en un debate imaginario con amigos y mentores presidido por una obsesión: la violenta confrontación civil como cultura, en una realidad donde un pasado repleto de sombras gravita sobre un presente que no ha conseguido cerrar las heridas.

José María Merino confirma en La sima su interés por la búsqueda de la identidad a través de la memoria y plantea una novela que rompe las barreras de los géneros, para mostrar la narrativa como un procedimiento para esclarecer la realidad que no se parece a ningún otro. 

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I Encuentro de Clubes de Lectura de Asturias

3 febrero, 2011



Autor invitado: MANUEL RIVAS.
Lugar: Auditorio “José Barrera”, Casa de Cultura de Pravia.
Fecha: 19 de febrero a las 11.00 h.

COMIDA.
Restaurante Patio del Balbona
Hora: 14.30 h.
Precio: 15 euros

TRASLADO.
Tren de FEVE, estación de Gijón, salida a 9.34 h.
Precio. 5´65 euros ida y vuelta.

IDENTIFICACIÓN.
Podéis pasar por la biblioteca a recoger la tarjeta de entrada al auditorio y restaurante.

 

El aforo del auditorio es limitado y las posibilidades de acudir también, pero tienes la oportunidad de no quedarte con las ganas de preguntarle al autor aquello que te intrigó de alguna de sus obras.

Anímate a hacerle tu pregunta a través de nuestro blog.


Club de los Miércoles. Estamos leyendo….

3 febrero, 2011

… Memorias de Adriano

Marguerite Yourcenar

Este libro es mucho más que una novela histórica: por supuesto hay literatura, pero también historia y sobre todo una gran reflexión sobre el arte de vivir, en un tiempo en que el hombre estaba solo y sin dioses (Flaubert dixit). El Emperador nos cuenta cómo se construye a sí mismo , a partir de la unidad de ética y estética, con una combinación de conocimiento, disciplina y hedonismo. Este ensayo muestra las claves de su proyecto personal y político, en torno a las ideas griegas (Humanitas, Felicitas, Libertas) y al ejercicio del poder romano. Lo que incluye a los cuerpos, los afectos y las acciones como conceptos desde el punto de vista de la vida cotidiana.

 “Tomar una vida conocida, concluida, fijada por la Historia (en la medida en que puede serlo una vida) de modo tal que sea posible abarcar su curva por completo; más aún, elegir el momento en que el hombre que vivió esa existencia la evalúa, la examina, es por un instante capaz de juzgarla. Hacerlo de manera que ese hombre se encuentre ante su propia vida en la misma posición que nosotros”.

 Esto es lo que se propuso Marguerite Yourcenar cuando concibió Memorias de Adriano, su obra maestra y una de las cumbres de la gran literatura europea del siglo XX. Formalmente se trata de una novela histórica, pero la autora se sirve de la historia para investigar la naturaleza del hombre.

¿Por qué la vida de Adriano, por qué ese momento concreto de la Historia, y de la historia de la civilización romana?

 Un día Marguerite descubre esta frase de Flaubert: “Cuando los dioses ya no existían y Cristo no había aparecido aún, hubo un momento único, desde Cicerón hasta Marco Aurelio, en que sólo estuvo el hombre”. Y comenta: “Gran parte de mi vida transcurriría en el intento de definir, después de retratar, a este hombre solo y al mismo tiempo vinculado con todo”.

Pocas obras apuntan desde el primer momento a un objetivo tan arduo y  ambicioso con tal descaro y responsabilidad: la investigación de lo genuinamente humano desde su intimidad más profunda, desde el sentimiento religioso, la unión entre la vida de acción y la contemplativa, la amistad, el amor —su papel es especialmente revelador en el relato: la relación, ambigua y llena de matices, entre Adriano y Antinoo— y el dolor.