Club de los Miércoles. Estamos leyendo…

16 mayo, 2011

La extraña desaparición de Esme Lennox

Maggie O’Farrell

La joven escritora Maggie O’Farrell es una de las voces más sobresalientes y reconocidas de la narrativa escocesa en la actualidad. Su brillante imaginación, su talento para construir personajes memorables y transmitir emociones con claridad e intensidad dramática logran mantener sin aliento al lector hasta la última página. En La extraña desaparición de Esme Lennox —su más reciente novela— la autora narra una historia hermosa e inquietante, que evoca con lucidez el peso de las convenciones sociales y la tortuosa complejidad de los lazos familiares.
Ante el inminente cierre del viejo hospital psiquiátrico de Cauldstone, en Edimburgo, las autoridades comunican a Iris que debe hacerse cargo de su tía abuela Esme Lennox, quien será puesta en libertad tras sesenta y un años de internamiento. El desconcierto inicial de la joven, que desconocía la existencia de la anciana, se verá pronto superado por una genuina curiosidad. ¿Qué circunstancia llevó a la reclusión de Esme cuando sólo tenía dieciséis años? ¿Por qué se ocultó su historia ante el resto de la familia durante décadas? Entre los recuerdos de Esme y los escasos momentos de lucidez de su abuela Kitty, Iris reconstruye la vida de las dos hermanas: la infancia en la India y la primera juventud en Escocia, la relación de afecto y rivalidad entre ambas, el rechazo de la joven Esme a las rígidas reglas de la alta burguesía escocesa y, repentinamente, la terrible exclusión.


Club de los Lunes. Estamos leyendo….

9 mayo, 2011

… La lluvia amarila

Julio Llamazares

Esta novela tiene como protagonista a un hombre que habita un pueblo abandonado en el impresionante Pirineo de Huesca. Y sin embargo, parece que el argumento real del libro es el miedo. Muchos tipos de miedo, de ésos que acechan a una persona: el pánico a morir solo, a convivir con los fantasmas de los difuntos, a terminar siendo infiel a sus principios y abandonar la aldea como los demás, y a dejar sola a su perra. Si los días se le hacen largos, las noches parecen interminables. No hay nada que hacer, aparte de salir a cazar algo para comer y de cavar su propia tumba… Y el desenlace, que deja una sensación de intranquilidad, de ponerte en la piel del otro, de pensar en lo terrible que podría resultarnos ser ese viejo.

El hombre contra sí mismo, contra su propia naturaleza, un Robinsón en su isla. Es éste un tema recurrente en la literatura de todos los tiempos, pero del que nunca se escribirá la última palabra. El ser humano jamás dejará de sorprender al ser humano. Sobre todo en la senectud de la existencia, cuando parece que el espíritu se deja dominar por los temores arrinconados durante toda una vida.

Julio Llamazares sabe de qué habla. El pueblo leonés donde nació ya no existe. A través de una prosa cruda, sin artificios, hace que el lector acompañe al viejo en su soledad. Más aún, hace que se convierta en el protagonista, que sienta las mismas sospechas, los mismos recelos ante esa existencia de la que no quedan sino recuerdos. Los pasos que aún pueden darse son vanos; no hay adónde ir. Es un morir lentamente, un luchar para no acabar con una soga al cuello, para no perder la dignidad que le han dejado los años.

Este libro impresiona. No sólo por su calidad literaria, sino por la tristeza de saber que no hay solución posible. Por la identificación, ya no con el propio viejo, sino con sus miedos, con sus pesares. Por esa sensación final de saber que todos podemos llegar a sentirnos así, sin necesidad de habitar un pueblo fantasma.