Club de los Miércoles. Estamos leyendo….

14 marzo, 2012

La balada de Iza

Magda Szabó

La señora Szöcs es una anciana que acaba de enviudar y que, aunque se siente muy sola, está acostumbrada a vivir en su pueblo. Iza, su hija, decide con las mejores intenciones que su madre se traslade a Budapest. Pero, en la capital, la señora Szöcs no es feliz y empieza a sumergirse en una depresión, hasta que toma la determinación de regresar a su pueblo. Una historia sencilla, intimista y delicada sobre la fragilidad de las relaciones humanas, la incomunicación y el dolor de la pérdida.

Magda Szabó es una escritora brillante. Su prosa es excelente y sus historias transpiran una gran calidez humana. La balada de Iza describe, con gran sensibilidad, el enfrentamiento entre generaciones y modos de vida: la madre y la hija, el campo y la ciudad, la quietud y el bullicio…

Comentaremos esta novela el 18 de abril


Club de los Lunes. Estamos leyendo….

14 marzo, 2012

La vida por si acaso

Diego de Diego

Madrid, 1928: El incendio del Teatro Novedades es el punto de arranque de La vida, por si acaso, y también el eje sobre el que conscientes o no de ello, gravitan las historias de una serie de personajes que ven cómo sus existencias se entrelazan guiadas por la casualidad. Antoñito el Elegante, Floreal Lesmes, Luciano Rey, Alba Salvador, o Rafael Pareja, el Macarena, son los actores principales de una suerte de peripecias con raíces en los comienzos del siglo XX. La vida reparte sus cartas y el juego se prolonga década tras década, a lo largo de casi novecientas páginas, en el espacio fascinante y caótico de un barrio, el del Rastro, auténtico protagonista de una historia alimentada por los mil universos que gravitan en él: el de el arte, el de la supervivencia, el del mundo del espectáculo, el de la venganza, el de las pasiones, el de las  mentiras, el de la muerte… y siempre el de la vida, por si acaso.

Club de los Miércoles. Estamos leyendo…

6 marzo, 2012

Ensayo sobre la ceguera

José Saramago

La novela relata cómo una extraña epidemia de ceguera azota todo un país. Un pobre hombre que espera en su coche frente a un semáforo es el primero en padecerla y a partir de entonces, se extiende cada vez más rápido entre la población. Los afectados son puestos en cuarentena, pero resulta imposible contener la enfermedad y las calles acaban llenándose de ciegos que son víctimas de este inexplicable mal consistente en una infinita ceguera blanca, como un mar de leche. A medida que aumenta el temor y la crisis en el país, gradualmente las personas se convierten en presa de los más bajos instintos del ser humano, llegando a los extremos más miserables.

El profundo egoísmo que marca a los distintos personajes en la lucha por la supervivencia, se convierte en una parábola de la sociedad actual, trascendiendo así el significado de ceguera más allá de la propia enfermedad física.

Algo hace que esta novela sea muy particular. El autor se da el lujo de obviar los nombres de los múltiples personajes. Sólo la exhaustiva descripción que hace de cada uno de ellos permite que el lector los identifique claramente.

Uno de los numerosos protagonistas de la trama, por alguna circunstancia no descrita por el autor, no se contagia de la enfermedad y para acompañar a su cónyuge finge sufrirla. Este personaje se convertirá en el “guía” colocado en la obra no solamente para los enfermos de la narración, sino para que los lectores nos hagamos muchas preguntas. En especial: ¿cuál sería nuestro grado de responsabilidad como personas que “veamos la luz” en un mundo de ciegos?


Club de los Lunes. Estamos leyendo…

6 marzo, 2012

El retrato del artista adolescente

James Joyce

      Retrato del artista adolescente es una novela semiautobiográfica escrita por James Joyce, publicada en formato de serial en la revista The Egoist, entre 1914 y 1915, y como libro en el año 1916. Es la historia de un muchacho llamado Stephen Dedalus, que es el álter ego de Joyce, por lo que en ella aparecen muchos eventos basados en la vida real del escritor. El apellido del personaje hace clara referencia a Dédalo, el arquitecto y artesano de la mitología griega; dédalo, en castellano, es también «laberinto». El Retrato había conocido una versión anterior, datada en 1905, que no llegó a ver la luz: Stephen el héroe.

 El narrador es el propio Stephen (nombre que pudiera ser alusión a San Esteban, primer mártir cristiano), que va contando su vida a lo largo de cinco episodios. La obra está desarrollada en principio en forma de corriente de conciencia o monólogo interior, en la cual el narrador aparentemente expone sus pensamientos tal cual le vienen, muchas veces al azar. Posteriormente se recurre a la clásica tercera persona narrativa. En términos generales, se retratan en la novela las luchas de un joven sensible en contra de las convenciones de la sociedad burguesa de su tiempo, en especial las católicas e irlandesas.

        Muy característico de la obra, y del hacer de Joyce, es la evolución estilística que exhibe el Retrato, progresión que el autor hace coincidir con las sucesivas etapas en la vida del protagonista. Así, pasa de reflejar los balbuceos de un bebé en las primeras páginas, a los depurados períodos que cierran la novela, en los cuales se narra la peripecia interior de un universitario. Esta mezcla de estilos alcanzará su máxima expresión en Ulises (1922), obra maestra del autor, en la cual repite protagonismo Stephen Dedalus.

También en la biblioteca:

Dublinés

Alfonso Zapico

Dublinés es una novela gráfica sobre James Joyce. El autor de Ulises tiene su propia historia, muchas veces reflejadas en su propia obra. Alfonso Zapico plasma en viñetas el largo viaje de Joyce, desde su exilio voluntario de Irlanda huyendo de todo lo que la sociedad irlandesa de principios del siglo XX representaba, hasta el fatal desenlace con la muerte del escritor en 1941. Zapico aborda con respeto y rigor las dificultades creativas y económicas de Joyce en Trieste, su azarosa vida en el bohemio París de los años 20, su intensa relación con Nora Barnacle y la publicación, censura, prohibición y posterior encumbramiento de su obra literaria.
    En Dublinés se recorre los momentos, conversaciones, penurias y aventuras con las que se fue construyendo una de las grandes figuras del siglo XX. Este relato salpicado de múltiples anécdotas es además un cautivador viaje en tren por aquellas ciudades –Dublín, Trieste, París y Zurich– por las que fue dejando su rastro de vida este irlandés universal. Ilustres autores van desfilando por sus páginas como Henrik Ibsen, W.B. Yeats, Ezra Pound, H. G. Wells, Bernard Shaw, T.S. Eliot, Virginia Wolf, Paul Valéry, Marcel Proust, Ernest Hemingway, Samuel Beckett, Sergei Eisenstein, Henry Matisse, André Gide, Le Corbusier, y hasta Lenin.